Agosto 16, 2006 Monsanto anuncia la compra de Delta & Pine Land y Terminator
En mayo de 1998, apenas dos meses después que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y Delta & Pine Land obtuvieron una patente hoy célebre sobre la tecnología Terminator en Estados Unidos, Monsanto anunció su intención de adquirir Delta & Pine Land, compañía de semillas de algodón basada en Mississippi (incluyendo su patente de Terminator) por 1 900 millones de dólares. El intento finalmente fracasó, pero el interés de Monsanto en Terminator no terminó ahí.
En agosto de 1998 un documento de posición de Monsanto Europa decía que “Monsanto apoya el desarrollo y el uso responsable de los métodos de protección de semillas en general y está totalmente de acuerdo con los principios subyacentes a la tecnología GP [“gene protector” o “protectora de genes”, es decir Terminator).”
Monsanto ha insistido repetidamente en que no tiene ninguna patente de Terminator, pero en realidad se le concedió una patente de Terminator, publicada bajo el Tratado de Cooperación en Patentes, WO97/44465 “Método para controlar la germinación de semillas utilizando secuencias de oxidasa ACYL y COA de frijol de soya.” La patente, que ocupa 91 páginas, describe en detalle la investigación de la compañía sobre esterilización de semillas e incluye pruebas de la intención previa de la empresa de solicitar patentes de Terminator en las oficinas de patentes de todo el mundo.
En 1999 Gordon Conway, presidente de la Fundación Rockefeller, se dirigió a la Junta Directiva de Monsanto para pedirles que desistieran de su proyecto con Terminator. Robert Shapiro, presidente de la junta directiva de Monsanto, le respondió en una carta abierta en la que la empresa se comprometía a “no comercializar sistemas de protección genética que esterilicen la semilla” La carta del 4 de octubre de 1999 puede verse en ( html) ( pdf)
La posición actual de Monsanto, favorable a Terminator, salió a luz en 2003 cuando la ISF (International Seed Federation = Federación Internacional de Semillas) hizo público su primer documento de posición en apoyo de Terminator (llamado también GURTs = “genetic use restriction technology” = “tecnología de restricción de uso genético”) firmado por Roger Krueger, Seed Quality and Policy Lead, Monsanto [“encargado de la sección ‘Calidad de Semillas y Línea Política’ de Monsanto”] y Harry Collins de Delta & Pine Land. El documento defiende los potenciales beneficios de la esterilización de semillas y ensalza las teóricas virtudes de Terminator para los pequeños agricultores y los pueblos indígenas: “La ISF [Federación Internacional de Semillas] cree que GURTs podría beneficiar a agricultores y otros de cualquier tamaño en cualquier área económica o geográfica… En realidad, los potenciales efectos de GURTs podrían ser beneficiosos para los pequeños agricultures y muy positivos para el medio ambiente y la biodiversidad.” El documento de posición de 2003 de la FIS sobre Terminator puede verse en [html] [pdf]
Oprima aquí para ver las afirmaciones de Monsanto
Monsanto está procesando enérgicamente a agricultores de Estados Unidos y Canadá que supuestamente han violado patentes al guardar y replantar semillas que contienen genes de propiedad de Monsanto. Sin embargo eso resulta costoso y genera una imagen muy difundida de Monsanto como empresa prepotente y agresiva que persigue a sus propios clientes. Para Monsanto, Terminator sería un sueño hecho realidad, porque le daría un medio biológico de impedir que los agricultores vuelvan a plantar las semillas cosechadas.
Si se llega a comercializar, la tecnología Terminator permitiría a Monsanto evitar complicados procedimientos judiciales, ahorrándose los altos precios de sus abogados y la mala publicidad. Además la esterilidad de las semillas les daría un monopolio mucho mejor que el de las patentes, porque no tiene fecha de expiración ni necesita abogados para imponerla.
Monsanto está particularmente desesperado por cobrar derechos a los agricultores de Brasil y Argentina que están plantando semillas genéticamente modificadas sin pagarle sus regalías. Brasil y Argentina son mercados de la mayor importancia para Monsanto y la extensión plantada con soya genéticamente modificada en América Latina se suele citar como muestra del éxito de la empresa, pero todo eso no se traduce en ganancias para la compañía. Es por eso que Monsanto está aplicando una enorme presión a los gobiernos latinoamericanos para que cobren impuestos a los agricultores que utilizan esas semillas “sin autorización”.
Indudablemente, para Monsanto Terminator sería la solución perfecta de su lucha con agricultores y gobiernos por el control y la propiedad de semillas y rasgos genéticamente modificados. Pero el papel de los gobiernos no es castigar a los agricultores, sino protegerlos. Justamente por eso, los gobiernos deben prohibir Terminator y presionar por su prohibición por la convención sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas.
•Monsanto es la mayor compañía de semillas del mundo (desde que compró Seminis por 1 400 millones de dólares en enero de 2005)
•En 2004 la empresa (incluyendo a Seminis) estimaba sus ingresos por semillas en alrededor de 2 800 millones de dólares.
•Casi el 90% del total de productos genéticamente modificados cosechados en todo el mundo en 2004 procedían de semillas y rasgos genéticamente modificados de Monsanto.
•Monsanto controla el 41% del mercado mundial del maíz y más de un cuarto del mercado comercial de la soya (tanto de semilla convencional como genéticamente modificada).
Para ver el informe de enero de 2005 del Centro de Seguridad Alimentaria, con detalles de los procesos entablados por Monsanto contra agricultores: Monsanto vs US Farmers
Visite Monsanto: www.monsanto.com (Monsanto tiene además páginas web para países determinados, como por ejemplo www.monsantoindia.com)